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 Sermones sobre temas importantes por el Rev. Paul C. Jong

 

Sermón sobre el Santo Hijo 4



Debemos creer Firmemente en La Resurrección de Jesús


Los apóstoles afirmaron su fe en la resurrección de Jesús confesando, con el credo de los apóstoles, “al tercer día El se levantó de entre los muertos.”

Hechos 1:3 dice, “A éstos también, después de su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios…” La frase, “después de su sufrimiento,” se refiere a la muerte completa de Cristo. Hay muchas pruebas que nos demuestran que Cristo murió totalmente, pero en particular, Juan 19:34 indica, “pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua.”

El hecho de que Jesús fuera crucificado a muerte ha sido reconocido por cada uno de todas partes. Este castigo de crucifixión, era una condena que los Romanos daban a los extranjeros, era un castigo cruel sentenciando a los políticos insurrectos y a los esclavos. Antes del apogeo del Imperio Romano, la crucifixión era realizada generalmente colgando un convicto en una cruz atando sus manos y pies a ella, y después matando al condenado perforando su pecho con una lanza.

Pero la versión romana de la crucifixión era un castigo que clavaba de las manos y de los pies, en vez de atar, de un convicto a una cruz y dejándolo colgado en la cruz para morir una muerte lenta. Como tal, se dice que se llevaba un tiempo considerable para que el condenado muriera, generalmente 3-4 días, pero ocasionalmente una semana. No podemos incluso imaginar cómo era de doloroso ser castigado de tal manera, ser clavado, derrama de sangre, sufriendo de más sed cada vez, bombardeo implacablemente por el sol, y buitres volando alrededor. Los condenados sufrían hasta el último momento de su muerte. Debido a la crueldad extrema de este castigo, se dice que, el Emperador Constantino, elimino esta forma particular de castigo.

¿Qué, entonces, explica el hecho de que Jesús murió en apenas seis horas? Según lo mencionado arriba, cuando uno de los soldados perforó su lado con una lanza, la sangre y el agua salió. Pues esto demuestra que, Jesús murió tan pronto porque El sufrió un gran dolor de corazón por los pecadores que literalmente rompió y explotó. Es decir él murió con el corazón roto.

En tres días después de su muerte, Jesús se levantó otra vez en un cuerpo perfecto. Lo que es extraño es que a pesar de esto, algunas personas vacilan en creer en el Jesús resucitado, incluso mientras que profesan reconocer su muerte. Esto puede ser visto solamente como un trabajo (obra) del diablo que intenta evitar que la humanidad crea en esta verdad, según lo indicado en Lucas 8:12: “Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.” Para negar la verdad de la resurrección de Jesús, el Diablo se apoya con incrédulos, eruditos seculares a las hipótesis falsas tales como la hipótesis de la muerte aparente, la hipótesis de la resurrección espiritual, la hipótesis de la alucinación, la hipótesis de la manipulación, la hipótesis del cuerpo robado, y otras. Pero la verdad de la resurrección de Jesús tiene muchas pruebas definitivas, incluyendo Hechos 1:3.



Es una Prueba el Hecho de que Jesús se Presentara Vivo

Hechos 1:3 nos dice con muchas pruebas infalibles que Jesús se presentó vivo a sus discípulos. No importa lo qué la gente diga, cuando nuestro Señor Mismo declara estar vivo, no hay entonces material para conflicto.

Jesús había liberado poder sobre la vida y la muerte. Juan 10:17-18 indica, “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

En revelación 1:18, Jesús también dice, “soy el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades… Amen. Y tengo las llaves de Hades y de la muerte.” Nuestro Señor tiene el poder de levantarse de entre los muertos para vivir otra vez, porque él es al mismo tiempo Dios Todopoderoso y hombre perfecto.

“El precio del pecado,” como Romanos 6:23 nos dice, “es la muerte.” Ésta es la ley justa e inviolable de Dios. Como tal, Jesús se encargó de los pecados del mundo y todos los borró con su bautismo y con su sangre. Porque él hizo que desaparecieran todos los pecados del mundo, él se levantó de entre los muertos otra vez y ha convertido en Dios de los que creen en él. Así es cómo se establece la ley de Dios.



La Evidencia Es Que Su tumba Estaba Vacía

Mateo 27:57-66 nos dice que un hombre rico de Arimatea, llamado José, puso el cuerpo muerto de Jesús en una tumba hecha de roca, y que él selló la tumba rodando una piedra grande contra su puerta. El pasaje también nos dice que pusieron a un guardia en la tumba para asegurarla. Pero la tumba quedó vacía mientras el Señor con su poder se levantaba de entre los muertos y salió de su tumba. Lucas 24:3 dice, “ y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús…” ¿Qué más puede esto ser sino la prueba de la resurrección del Señor?

Jesús es una figura grande, histórica. Una de las pruebas es el uso cronológico de Anno Domini (AD.), que significa “en el año de nuestro Señor.” Años y meses se han fijado, es decir, se han basado en el día de su venida. Él es el Señor de la historia, de la creación y de la salvación. Si él no hubiera podido levantarse otra vez de entre los muertos, su tumba tendría que seguir estando cerrada como una gran señal histórica. Las tumbas de las grandes figuras de la historia todavía permanecen como lugares de gran interés. Por ejemplo, la tumba de Confucio está en China, la tumba de Buda se encuentra en la India, y la de Mahoma está en la Meca, en Arabia Saudita.

Si Cristo no se hubiera levantado de entre los muertos, su tumba seguiría estando cerrada como la de ellos. Pero porque él se levantó de entre los muertos en tres días, su tumba se ha abierto. Esto es creer en nuestro Señor, el único Dios.



La Prueba de Que comió después de que El se Levantó de entre los muertos

Los Espíritus no comen. Pero el Señor resucitado comió. Lucas 24:40-43, “Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies. Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. Y El lo tomó y comió delante de ellos” Hechos 10:40-41 también atestiguan, “A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos…” que Jesús comió nos proporciona la prueba explícita de su resurrección.

En 1 Corintios 15:3-4, Pablo también atestigua, “ Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” La Biblia es la palabra de Dios inspirada con autoridad absoluta de la cual no se puede ni ser agregado ni ser restado. Pues esta Biblia había profetizado, que Jesús moriría y se levantaría otra vez.

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Alrededor de la época de la muerte de Jesús, sus discípulos habían estado temblando de miedo. Pero después de que fueron convencidos de su resurrección, estuvieron listos en Jesús para difundir la resurrección de los muertos. Como Hechos 4:18-20 nos dice, “ Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. Mas respondiendo Pedro y Juan, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído…” Pedro y otros apóstoles también contestaron, “ Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29).

Aunque los discípulos de Jesús habían temblado ante la muerte de Jesús, una vez que vieron a Jesús vivo, se hicieron fuertes. Desde entonces hasta nuestros días, la razón por la que los santos han difundido este evangelio incluso aun que fueron perseguidos a causa de Cristo, y porqué han estado dispuestos a morir por su causa, es debido a la certeza de la resurrección de Cristo y del aseguramiento de su propia resurrección.

La resurrección de Jesús es un preludio de nuestra propia resurrección. En 1 Corintios 15:20, se indica, “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron.” Como tal, las enseñanzas de las epístolas Paulinas también se centran alrededor, primero que todo, de la verdad de la resurrección de Jesucristo, y después en el mensaje de que esta resurrección también nos trae nuestra propia resurrección.

 

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