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Jesús Quien Está en el Trono como el Representante de Dios Padre
< Apocalipsis 5:1-14 >
"Vi en la mano derecha del que estaba sentado
sobre el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
También vi a un ángel poderoso que proclamaba a gran voz: ' ¿Quién es digno
de abrir el libro y de desatar sus sellos? ' Pero ninguno, ni en el cielo ni
en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro; ni siquiera mirarlo.
Y yo lloraba mucho, porque ninguno fue hallado digno de abrir el libro; ni siquiera
de mirarlo. Y uno de los ancianos me dijo: 'No llores. He aquí el León de la
tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete
sellos.' Y en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y de los ancianos
vi un Cordero de pie, como inmolado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son
los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra. El fue y tomó el libro
de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Cuando tomó el libro,
los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante
del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son
las oraciones de los santos. Ellos entonaban un cántico nuevo, diciendo:
'¡Digno eres de tomar el libro
y de abrir sus sellos!
Porque tú fuiste inmolado
y con tu sangre has redimido
para Dios gente de toda raza,
lengua, pueblo y nación.
Tú los has constituido en un reino
y sacerdotes para nuestro Dios,
y reinarán sobre la tierra.'
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor
del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era
miríadas de miríadas y millares de millares. Y decían a gran voz:
'Digno es el Cordero,
que fue inmolado,
de recibir el poder,
las riquezas, la sabiduría,
la fortaleza, la honra,
la gloria y la alabanza.'
Y oí a toda criatura que está en el cielo y
sobre la tierra y debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que hay
en ellos, diciendo:
'Al que está sentado en el trono
y al Cordero
sean la bendición y la honra
y la gloria y el poder
por los siglos de los siglos.'
Los cuatro seres vivientes decían: '¡Amén!'
Y los veinticuatro ancianos se postraron y adoraron."
Exégesis
Versículo 1: "Vi en la mano derecha del que
estaba sentado sobre el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado
con siete sellos."
Aquí dice que Dios Padre tenía un rollo sellado
con siete sellos en Su mano derecha. Nuestro Señor Jesucristo tomó este rollo
sostenido en la mano derecha del Padre, esto quiere decir que a Jesús le fue
dada toda la autoridad del Cielo.
Versículos 2-4: "También vi a un ángel poderoso
que proclamaba a gran voz: '¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus
sellos?' Pero ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra,
podía abrir el libro; ni siquiera mirarlo. Y yo lloraba mucho, porque ninguno
fue hallado digno de abrir el libro; ni siquiera de mirarlo."
No había nadie, excepto Jesús, quien podía juzgar
al mundo, crear el Cielo y la Tierra Nuevos y vivir en ella como el representante
de Dios el Padre.
Versículo 5: "Y uno de los ancianos me dijo:
'No llores. He aquí el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido
para abrir el libro y sus siete sellos.'"
Aquí la frase "León de la tribu de Judá, la
Raíz de David," subraya el hecho que Jesucristo es el Dios Todopoderoso
y el Rey de reyes quien es digno de completar totalmente el plan del Padre.
Jesucristo es Dios mismo y el representante de Dios quien llevará a cabo el
plan del Padre.
Versículo 6: "Y en medio del trono y de los
cuatro seres vivientes y de los ancianos vi un Cordero de pie, como inmolado.
Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados
a toda la tierra."
Jesucristo, habiendo recibido toda autoridad del
Cielo y tierra de Dios Padre, es el Dios Todopoderoso quien creó todas las cosas.
Él es el que vino a esta tierra en carne de hombre, recibió todos los pecados
del mundo y murió por estos pecados para redimirnos de los mismos.
Versículo 7: "El fue y tomó el libro de la
mano derecha del que estaba sentado en el trono."
Debido a que Jesucristo estaba calificado como
Dios, Él pudo tomar el rollo del Padre. Esto significa que a partir de ese momento,
nuestro Señor llevaría a cabo la s obras de Dios.
Versículo 8: "Cuando tomó el libro, los cuatro
seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero.
Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones
de los santos."
Esto significa que Jesucristo actuará por el Padre
como Dios, cuya primera tarea proferida por los 24 ancianos y las cuatro criaturas
vivientes eran las oraciones de los santos.
Versículo 9: "Ellos entonaban un cántico nuevo,
diciendo:¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos! Porque tú fuiste
inmolado y con tu sangre has redimido para Dios gente de toda raza, lengua,
pueblo y nación."
Aquí, Jesucristo es alabado por los ministros
del Cielo después de convertirse en el representante de Dios. Los ministros
del Cielo alababan a Jesucristo por salvar a los pecadores de esta tierra de
sus pecados mundanos. Mientras estuvo en esta tierra, Jesús fue bautizado por
Juan y murió sobre la Cruz para salvar a los pecadores de todos los pecados
del mundo, y Él rescató a estos pecadores para el Padre dando la paga del pecado
con Su propia sangre. Es por eso que los ministros del Cielo están alabando
las justas obras de Aquel quien se ha convertido en su Dios.
Versículo 10: "Tú los has constituido en un
reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra."
Jesucristo, quien se convirtió en el representante
de Dios Padre, convirtió a los santos en el pueblo y en los sacerdotes del Reino
de Dios, y los hizo reinar sobre el. Así, Él es aún más digno de recibir la
gloria y la alabanza de los ministros del Cielo.
Versículos 11-12: "Y miré, y oí la voz
de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos.
El número de ellos era miríadas de miríadas y millares de millares. Y decían
a gran voz: 'Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder, las
riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.'"
Debido a que Jesús ha tomado sobre si todos los
pecados del mundo sobre Su cuerpo con Su bautismo por Juan, Él pudo sangrar
en la Cruz, y por esto Él es digno de recibir poder, riquezas, sabiduría, fuerza,
honor, gloria y bendiciones de todas las criaturas en el Cielo como Aquel quien
representa al Padre. Rodeado por los ministros del Cielo y sus ángeles, Él recibe
toda su alabanza y adoración. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alrededor del
trono de Dios en donde están las cuatro criaturas vivientes y los 24 ancianos.
Ellos alaban a Dios quien liberó a todas las almas del pecado, ya que Su gloria
no tiene fin.
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Versículos 13-14: "Y oí a toda
criatura que está en el cielo y sobre la tierra y debajo de la tierra
y en el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, diciendo: "Al
que está sentado en el trono y al Cordero sean la bendición y la
honra y la gloria y el poder por los siglos de los siglos." Los
cuatro seres vivientes decían: '¡Amén!' Y los veinticuatro ancianos
se postraron y adoraron."
Finalmente, Jesucristo quien se convirtió en el
representante de Dios fue levantado como Él que es digno de recibir toda la
adoración y gloria de los ministros del Cielo. Todos los ministros del Cielo
le dieron bendición, honor y gloria por siempre, ya que era lo más sorprendente
y lleno de gracia el que Dios sea tan digno. Todos los santos en el cielo y
en la tierra deben dar gloria y honor a Él quien está en el trono como el representante
de Dios Padre.
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