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 Sermones sobre temas importantes por el Rev. Paul C. Jong

 

Demos gracias a nuestro Señor Jesús que vino a salvarnos


< Mateo 1:18-25 >
“La concepción de Jesucristo fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló haber concebido María del Espíritu Santo. José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto. Mientras reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque salvará a su pueblo de sus pecados’. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta, que dice: ‘He aquí que una virgen concebirá parirá un hijo, y se le pondrá por nombre Emmanuel’, que quiere decir ‘Dios con nosotros’. Al despertar José de su sueño hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo en casa a su esposa, la cual, sin que él antes la conociese, dio a luz a un hijo, le puso por nombre JESÚS.”



La Navidad ha llegado. Parece que va a ser una noche de paz y de amor este año. La ciudad está tranquila y silenciosa. Apenas se ven luces o decoración navideñas en las calles, ya que estamos pasando por una crisis económica en Corea. Esto claramente refleja la mala situación económica actual; lo que nos recuerda que debemos aferrarnos a nuestra fe al celebrar la Navidad este año. Echemos un vistazo a este pasaje.

El verso 21 dice: “Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque salvará a su pueblo de sus pecados.” Nuestro Señor nació de una virgen en este mundo y se llamó Jesús. El nombre Jesús se refiere a aquél que salvará a Su pueblo de sus pecados.

Nosotros, los que hemos encontrado a Jesús, estamos llenos de alegría al recibir la Navidad. Si embargo, la Navidad no tiene sentido si no entendemos el significado de este día. Si no recibimos la Navidad en el Señor, ¿qué significarían estas navidades para ustedes? Si recibimos la Navidad en el señor, vemos que el amor del Señor es abundante. La Navidad simboliza que Dios, el Rey de reyes, que creó el universo, mandó a Su único Hijo a este mundo para salvar a Su pueblo de sus pecados. Si estamos en Él, la Navidad es el día más feliz y grato.

Esta es la razón por la que designamos un día como la Navidad para dar gracias a Dios. Por supuesto, esta no puede ser la fecha exacta que se describe en la Biblia. Algunos discuten que este era el día para adorar al dios sol. No obstante, no deberíamos quitar importancia al significado de la Navidad. Algunos creen que tenemos una fecha errónea del día en que Jesús nació. Sin tener en cuenta cuál fue la fecha exacta, deberíamos celebrar la Navidad para conmemorar el por qué Él vino a este mundo. Cuando celebramos la Navidad, debemos pensar con todas nuestras fuerzas en el Señor y en el amor y la Salvación que Él nos ha dado. En Jesús, tenemos que celebrar la venida del Señor y darle gracias admitiendo que Él nos ha salvado de todos nuestros pecados. Para ser capaces de celebrar la Navidad, debemos entender su verdadero significado.

Estamos celebrando el oficio religioso del domingo. Son las 11:12 am. Ayer hubo unas 11:12 am y mañana las habrá también. Esto quiere decir que el mundo continuará existiendo hasta la segunda venida de nuestro Señor. Este mundo existirá hasta que Dios lo termine. Sin embargo, si no entendemos el verdadero significado de la Navidad en el Señor, ¿qué tiene que ver este oficio religioso especial con nosotros? Las 11:12 am del 25 de diciembre son solamente una hora más que pasa cada año. A medida que nos acercamos a fin de año, tenemos que recordar el amor que Jesús nos ha dado, y la Salvación que hemos recibido. Todo en este mundo, incluso la vida misma y el tiempo que pasa, no tienen ningún sentido sin Jesús.

Por otra parte, la Navidad tiene un gran sentido cuando la recibimos en el Señor. Nuestros pecados fueron perdonados porque Él vino a salvarnos. Si Él no hubiera venido a salvarnos, seguramente hubiéramos estado condenados a la perdición, pero Jesús fue bautizado y crucificado para nuestra salvación. Vino a este mundo nacido de la Virgen María para salvar a Su pueblo de sus pecados. Por tanto, como cristianos, para nosotros la Navidad es un día verdaderamente sagrado.

De ahí que el nacimiento de nuestro Señor tenga sentido para nosotros cuando lo vemos en el Señor, quien creó el universo y controla y supervisa el principio y el fin. Por tanto, tenemos que contemplar la obra nacida de Su amor verdadero, y el agua y el Espíritu. El mundo existe porque Dios creó el universo. Dios dijo que destruiría este mundo como ya había hecho una vez antes. Sentimos que el fin está cerca, tal y como podemos sentir y entender “¡Oh, esta es la obra de Dios!” cuando contemplamos en el Señor las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno; también podemos sentir que Él está creando un nuevo mundo mientras nos salva de nuestros pecados.

Él nos mostró Su Creación, para que supiésemos que el universo da vueltas porque el Todopoderoso tiene el control sobre éste. Los hombres creen cuando lo ven con sus propios ojos. Cuando estamos en Dios podemos entender claramente como obra. Sin embargo, cuando contemplamos las cuatro estaciones en el Señor, podemos ver la Providencia de Dios más claramente. Si observamos nuestras vidas en el Señor, podemos también ver nuestras vidas claramente. Cuando estamos en el Señor, vemos que la gente normal vive 70 o 80 años de una vida miserable hasta que mueren. Nosotros estábamos destinados a vivir y morir en la miseria. Podemos ver que nuestro Señor vino a este mundo, fue bautizado, crucificado y se levantó de entre los muertos para salvarnos a todos nosotros, a aquellos que estábamos destinados a la perdición por causa de nuestros pecados. Por Cristo, fuimos salvados de todos nuestros pecados a través del Evangelio del agua y del Espíritu, y librados de la destrucción y la maldición. Por tanto, debemos contemplar todas las cosas a través de los ojos de nuestra fe en Cristo.

Algunos, dudan que María, siendo virgen, pudiera concebir un hijo. De hecho, incluso algunos pastores dudan que Jesús naciera de la Virgen María. Aunque prediquen y celebren Su encarnación, en realidad, no creen que Jesús fuera concebido milagrosamente por la Virgen María. Esta gente demuestra su ignorancia de este modo. Cuando no vemos la obra de Dios a través de nuestra fe en el Señor, no creemos en ella. El pasaje nos dice que Jesús nació por obra del Espíritu Santo, y que antes de que naciera, Dios ordenó que se le llamara Jesús. Todo esto se hizo para cumplir lo que se había ordenado.

Unos 700 años antes de que Jesús naciera, Dios profetizó a través del profeta Isaías: “He aquí que la virgen grávida da a luz, y le llama Emmanuel” (Isaías 7:14). Esta era la profecía de que Dios vendría al mundo en un cuerpo humano para salvar a los hombres. Cuando lo contemplamos en el Señor, nos damos cuenta de que es obra de Dios salvar a la gente de sus pecados. Esto es así para que nos demos cuenta y creamos que Dios nos creó y nos salvó de nuestros pecados.

Este hecho sería imposible de creer si lo contemplásemos desde nuestro punto de vista humano e intentáramos entenderlo por la razón humana. Como consecuencia de esto algunos piensan que Dios no sólo disfruta Su Creación, sino que también disfruta el sufrimiento humano al haber comido del árbol de Bien y del Mal. Algunos dicen: Dios disfruta de la Creación de los hombres y también piensa que es muy divertido ver como sufren al comer del Árbol del conocimiento del Bien y del Mal. Pero, hermano cristiano, el hecho de que la Tierra y los demás planetas giren en su órbita, de que exista la Vía Láctea, de que la Tierra tenga las condiciones adecuadas para la vida humana, de que haya día y noche, y todas las obras misteriosas y milagros de la vida que la ciencia no logra explicar, nos dice que Dios es bondad.

Cuando el Señor vino al mundo, fue concebido por el Espíritu Santo, nació y se convirtió en Emmanuel para cumplir Su alianza. En otras palabras, Él estableció la Providencia de su Salvación antes de crear el universo, nos la prometió a nosotros los hombres y la cumplió tal cual. El mero hecho de que naciera de una virgen es una bendición para nosotros y por ello damos gracias a Dios.

Cuando confiamos en Jesús, no debemos mostrar ninguna duda. Cuando dudamos, todo parece confuso. Esto ocurre porque estamos cegados por nuestros pecados, todos nos parece dudoso y nuestra fe está incompleta, por tanto no podemos ver todas las cosas maravillosas que Dios ha hecho. Pero cuando confiamos plenamente en Dios, el Espíritu Santo abre nuestros ojos y entonces podemos aceptar a Jesús para poder ser salvados de nuestros pecados.

Nosotros, que creemos en la Justicia de Dios, hemos sido salvados de nuestros pecados al creer en Jesucristo porque en realidad contemplamos sus obras en la Justicia del Señor. Nos beneficiamos de la Salvación porque la contemplamos desde la Justicia del Señor. Pero aquellos que no creen en la Justicia de Dios no pueden recibir el verdadero significado de la Navidad.

Jesús vino al mundo como Emmanuel para estar con nosotros. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació siendo el niño Jesús. Y tomó todos los pecados de los hombres sobre sí mismo al ser bautizado a los 30 años de edad; fue crucificado llevando todos los pecados del mundo sobre sí mismo y se levantó de entre los muertos convirtiéndose en Emmanuel, Dios, que ha de venir de nuevo. Y es nuestro Señor, que fue concebido por el Espíritu Santo, nació siendo el niño Jesús, creció y tomó todos nuestros pecados sobre sí mismo al se bautizado, y nos salvó al derramar su sangre en la Cruz, quien reside y obra en nuestros corazones bajo la forma del Espíritu Santo. Y el espíritu Santo, que reside en los corazones que tienen fe en la Justicia de Dios, nos da la gracia de la Salvación y la Paz, nos bendice y nos hace creer que Jesús vino como nuestro eterno Salvador.

El 25 de diciembre es un día para conmemorar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo y para dar gracias a Dios. Damos gracias a Dios por poder celebrar este día. Si no hubiera Navidad el 25 de diciembre, la Tierra sería un lugar triste. La humanidad viviría desdichada sin Jesús. No habría nada de lo que alegrarse. La humanidad renueva su esperanza por el hecho de que su Salvador, el Salvador de los pecadores, el Salvador de los que van camino de la perdición, vino al mundo. Sin tener en cuenta cuán miserable fue el pasado, tenemos nueva esperanza en el futuro en el Señor.

¿Qué esperanza quedaría en este mundo si Jesús no hubiera venido? ¿Qué habrían hecho los llamados sabios y los santones como Sócrates, Sakyamuni o Confucio por nosotros? Aportaron simplemente enseñanzas morales. ¿Quién no quiere vivir una vida digna en este mundo? Ellos no nos dieron ni la Salvación, ni el Juicio ni la destrucción.

Jesús es el único que nos ha salvado a ti y a mí de nuestros pecados: Él vino al mundo para perdonar todos nuestros pecados mediante su bautismo y crucifixión. Sólo los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, es decir, en la Justicia de Dios, son salvados de sus pecados. Los que no creen en la Justicia de Dios no pueden ser nacidos de nuevo. Desde este punto de vista, recibimos la remisión de nuestros pecados al creer que el Señor es el Rey de reyes y a través de la fe que cree que Él vino a este mundo, fue bautizado, murió en la cruz y resucitó de entre los muertos para convertirse en nuestro Salvador. Recibimos una nueva vida y nos convertimos en hijos de Dios con derecho a entrar en el Cielo porque el Señor ha venido a este mundo a salvarnos.

La historia de la humanidad lleva a la perdición ya que nos carcomemos y tragamos unos a otros. Hasta ahora, sólo hemos vivido la historia carcomiéndonos, engulléndonos, matándonos unos a otros. El pecado de matar fue transferido a nuestro Señor en el río Jordán cuando fue bautizado por el hombre más grande de la historia de la humanidad, y fuimos salvados de nuestros pecados de una vez cuando Él fue crucificado para nuestra Salvación. Pero Jesús vino a este mundo, tomó todos los pecados de aquellos que se carcomían y se mataban unos a otros al ser bautizado en el río Jordán por el hombre más grande de la historia de la humanidad, y nos salvó de todos los pecados del mundo de una vez al ofrecerse a morir en la Cruz.

Debemos creer en está verdad sin dudar, de esta manera el Señor nos da la esperanza en la Salvación. No debemos renunciar a la fe que cree y confía en Jesucristo según nuestras experiencias personales o desde el punto de vista de la historia de la humanidad. Sin Jesucristo no habría historia. Sin Jesucristo no existirían los valores familiares. Sin Jesucristo no habría fe verdadera o salvación. Ustedes podrían decir, “Eso lo dice porque es un predicador.” Pero no es así. Me gustaría poner un ejemplo: acabo de decir que no habría historia de la humanidad sin Jesús; examinemos si esta afirmación es correcta.

Gran Bretaña conquistó muchos países en el pasado y de ahí el dicho “el sol nunca se pone en el Imperio británico.” No pasaba ni un día en que el sol se pusiese en Gran Bretaña. Mientras el sol se ponía en una de las colonias británicas, en otra empezaba a amanecer. Así el sol nunca se ponía en el Imperio británico. Gran Bretaña era así de poderosa y gracias a su poder conquistaron el mundo. Había muchos puritanos en Gran Bretaña por aquel entonces. Los puritanos creían en Jesús como su Señor y su Salvador y tuvieron que huir de Gran Bretaña e irse a América. No podían vivir en un país en el que se les perseguía por razón de su fe. Cuando los puritanos se fueron de Gran Bretaña, la reputación de que el sol nunca se pone se desvaneció. La prosperidad y el poder que tenían en el mundo desapareció, y hoy en día son conocidos únicamente por se un país de caballeros.

Los puritanos que se marcharon a América, difundieron su evangelio, fuera o no correcto, al resto del mundo. Mientras esto ocurría, América se levantó como una nueva potencia mundial. ¿Cree que esto es misterioso? Los americanos llevaron el evangelio a Corea, y ahora la economía de Corea está experimentando un gran crecimiento, siendo conocida como “el dragón asiático”. El símbolo del dragón no es el símbolo religioso adecuado, pero, para los no creyentes, el dragón es una figura fuerte que incluso sirven como a un dios. Esta es la razón por la que el crecimiento económico de Corea se conoce como “el dragón asiático” o “el tigre asiático”.

Si echamos un vistazo a la historia del mundo, podemos observar que los países que sirven a Jesús y que difunden el Evangelio experimentaron, de una manera u otra, un resurgimiento económico. Cuando un país se separa de Jesús y persigue a los creyentes, su economía muere. La prosperidad de un país depende de algún modo de que éste difunda el Evangelio.

Como podemos observar, Jesús es el centro de la historia del mundo. Jesús es el Señor y Salvador más bendito de la historia de la humanidad. Este mundo no podría estar bendecido sin Jesús. Jesús está vivo y reina sobre el universo y sobre nuestras vidas, y llena de paz nuestros corazones. Debemos admirarle, adorarle y darle gracias por su abundante gracia. Al vivir nuestras vidas en este mundo, debemos mirar todo en el Señor y vivir con fe en Él. Repito, en el Señor. En este mundo, tenemos que ver los incidentes de la historia de la humanidad, incluso los cambios económicos, con las lentes de la fe. Sólo podemos ver correctamente cuando miramos las cosas a través de las lentes de Jesucristo. Del mismo modo, esta es la única manera de ser salvados de nuestros pecados.

¿Quién es Jesucristo para nosotros? Él es el Rey de reyes. Deberíamos estar agradecidos por el hecho de que el Rey ha venido al mundo a salvar a su pueblo. Su Rey ha venido a salvarles a ustedes de sus pecados. ¿Le están agradecidos a Él que vino en la misma carne de un humilde humano como ustedes?

Alguien podría preguntarse, “¿qué es lo que tengo que agradecer?” En un día como este, sería agradable tomar una buena comida, una copa y salir por ahí. Si alguien me invitase a una copa, probablemente se lo agradecería… ¿Qué es lo que tengo que agradecer? Esto lo dicen porque ven con los ojos físicos. Queridos hermanos cristianos, la verdadera felicidad no se encuentra en asuntos triviales, sino en reconocer que el Señor ha venido como el Rey y les ha salvado a ustedes de sus pecados, por ello estamos agradecidos. El Rey vino y nos salvó. Y esto es por lo que deberíamos estar agradecidos.

Debemos estar agradecidos por el hecho de que el Rey de reyes vino a salvarnos, y de que nos salvó. A nuestros ojos físicos, podríamos estar agradecidos a quien nos diera suficiente dinero para pagar todas las deudas en nuestra vida, pero en realidad, de lo que deberíamos estar realmente agradecidos es que el Rey de reyes vino a salvarnos, ya que estábamos condenados al infierno. Queridos hermanos cristianos, ¿es esto cierto o no? —Sí, es cierto.—

Estamos agradecidos si nos miramos a nosotros mismos en el Señor. Yo predico el evangelio observando todo en el Señor, y creyendo en las bendiciones del Señor estando agradecido por ello. Al mirar todo en el Señor, estoy agradecido y satisfecho aunque no tenga nada. Cuando miro en el Señor, estoy satisfecho con saber que Él vino a salvarme. Si no observamos estando en el Señor, pero miramos con nuestros ojos físicos, nada nos satisface. Tenemos que ver la salvación que el Señor nos ha dado y estar agradecidos en el Señor. Tenemos que ver todo en el Señor. Tenemos que relacionarnos con otros con nuestra fe, examinar la historia con nuestra fe; deberíamos afrontar todo con nuestra fe. Tenemos que ver a las otras personas en el Señor, tenemos que ver la historia del mundo en el Señor, y tenemos que ver todo en el Señor. Cuando afrontamos el mundo con nuestra fe, tenemos paz verdadera y bendiciones en nuestros corazones. Cuando hacemos esto, tenemos verdadera vida, paz y bendiciones en el Señor. Por eso estamos agradecidos.

Cada vez que miramos en el Señor, podemos ser fieles al mandamiento “Estad siempre gozosos, orad sin cesar y en todo dad gracias”. Cuando no miramos en el Señor, no hacemos más que “llorar siempre, llorar sin cesar, en todo, llorar”. Ustedes y yo debemos ver todo en el Señor. Al recibir esta Navidad, tenemos que dar gracias porque el Rey de reyes vino a salvarles a ustedes y les salvó, y porque Él me salvo a mí también, y porque limpió todos los pecados de la humanidad. Tenemos que recibir estas Navidades con esta fe y estar agradecidos.

Queridos hermanos cristianos, ¿debemos estar agradecidos por esto o no? Sí, estamos agradecidos. ¿Es esto un cuento de hadas o es la verdad? Es la verdad. Las Escrituras dicen, Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta, que dice: “He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel” (Mateo 1:22-23).

¿Puede una mujer soltera concebir un hijo en esta Tierra? Bueno, una mujer soltera puede tener un hijo antes de su boda. Muchas mujeres tienen hijos fuera del matrimonio. Esto resulta evidente si visitamos un orfanato. Muchas madres solteras abandonan a sus hijos en orfanatos. Algunas familias de países extranjeros adoptan a estos niños nacidos fuera del matrimonio. Por supuesto, existen casos de mujeres solteras que tienen hijos. Sin embargo, es diferente que una virgen de a luz a un niño, aunque es posible que una mujer soltera conozca varón.

No hay ninguna virgen en la Tierra que haya dado a luz a un niño sin mantener ninguna relación con un hombre. Ustedes podrían decir, “¿No sería posible si se hiciera la inseminación artificial?” La mujer es un ser con útero, es decir que la diferencia entre hombre y mujer es que el hombre no tiene útero. La mujer, que tiene útero, da a luz a un niño. Pero el hombre es necesario inevitablemente para que una mujer tenga un bebé, ya que el hombre tiene las semillas que el útero necesita para tener niños. María era una mujer que también tenía útero. Sin embargo, no había un hombre involucrado. María concibió un hijo sólo por obra del Espíritu Santo. Esto fue profetizado unos 700 años antes del nacimiento de Jesús: “He aquí que la virgen grávida da a luz, y le llama Emmanuel.” El ángel Gabriel se apareció para comunicar el mensaje de Dios, que María quedaría embarazada de Jesús.

El ángel dijo, “Salve María, llena de gracia, el Señor es contigo. Darás a luz a un gran Hombre.” Entonces María preguntó, “¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”

“E Isabel, tu parienta, también ha concebido un hijo en su vejez.” El hecho de que Isabel, la mujer de Zacarías, hubiera concebido un niño a su avanzada edad, o el hecho de que una virgen concibiera un niño se produjo por el cumplimiento de la profecía mediante la especial Providencia de Dios.

Entonces María dijo, “¡He aquí la esclava del Señor! Hágase en mí según tu palabra”, así aceptó el mensaje que el ángel le había traído y el niño creció en su vientre. Este es Jesucristo. Esta es la verdad, no es mentira, por eso los que creemos en ella estamos bendecidos. Nosotros, los que estamos en Cristo, no podemos estar suficientemente agradecidos a Dios por habernos dado a su único Hijo.

Sin embargo, para aquellos que no creen en esta verdad, la Navidad es sólo un día más para pagar el diezmo para cubrir el presupuesto de la iglesia. Varios cientos de miles de dólares pueden ser asignados a través de “las ofrendas especiales de Navidad” bajo el pretexto de la Navidad. Mucha gente da sus nombres cuando hacen ofrendas especiales, pero Dios no está contento con esto. Debemos dar gracias que nuestro culto no es un encuentro fingido, sino verdadero para celebrar el nacimiento de Jesús y dar gracias a Dios.

Damos gracias al Señor por venir a salvarnos de la destrucción y el pecado, y por librarnos de todos nuestros pecados. La Navidad es el día del año para conmemorar que hemos recibido las noticias más benditas del Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos estar agradecidos creyendo en el Evangelio del agua y el Espíritu con nuestros corazones, y en la salvación en el Señor. Debemos creer y juzgar todo con la fe y los ojos que ven en el Señor y seguir con fe también el año que viene.

¿Están todos agradecidos a Dios? Nuestro Señor nos ha dado verdadera gracia extraordinaria. Porque el Señor está con nosotros, estamos tan agradecidos que no sabemos cómo empezar a darle gracias. Gloria a nuestro Dios.

 

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